Con el cronograma electoral en marcha, la dirigencia política tiene la confirmación de que en Tucumán se vota el 9 de mayo de 2027. Pero hasta tanto sea el momento de oficializar alianzas y candidaturas, las versiones marcarán la agenda de los partidos. Y una de las discusiones centrales pasa por una herramienta que cumplió dos décadas de vida en el sistema electoral: los acoples.
La única novedad en los próximos comicios provinciales, en los que se renovarán los 347 cargos provinciales -incluyendo gobernador y vicegobernador-, será la implementación de la “Ficha Limpia”, una normativa que excluye de los cargos jerárquicos (hasta rango de subdirector) a ciudadanos que hayan recibido una condena de segunda instancia por delitos dolosos. Esta ley implica a la vez un “filtro” en el armado de las nóminas de postulantes que habilitará la Junta Electoral Provincial (JEP).
Sin embargo, otras ideas que se barajaron para reformar el régimen electoral quedaron en el tintero; entre ellas, las iniciativas para establecer un tope a la cantidad de acuerdos permitidos por cada partido en una contienda.
Así, serán los sextos comicios consecutivos con los acoples funcionando tal como lo hacen desde 2007, cuando se celebraron los primeros sufragios posteriores a la sanción de la Constitución provincial de 2006.
Con miras a lo que viene, el tema de conversación en la dirigencia pasa por cómo aplicará este instrumento el PJ en la próxima elección, sobre todo en San Miguel de Tucumán, a partir de la confirmación de que Rossana Chahla buscará la reelección al frente de la Intendencia dentro del frente que encabezarán el gobernador Osvaldo Jaldo y el vicegobernador Miguel Acevedo.
Un dato que marca buena parte de las charlas pasa por el anuncio de La Libertad Avanza (LLA) de que competirá con lista única en Tucumán. Considerando el precedente de las legislativas nacionales de 2025 -y más atrás, de las presidenciales de 2023-, las proyecciones de algunos dirigentes indican que esta estrategia le permitiría al partido encabezado por Lisandro Catalán aspirar a nutrido número de bancas en la Legislatura en la principal sección electoral. Y, a partir del sistema D’Hondt (que asigna las bancas de acuerdo a la cantidad de boletas obtenidas por cada fuerza), la preocupación pasa porque el “piso” para llegar a la Cámara legislativa o al Concejo Deliberante pase de los 10.000 votos de 2023 a entre 13.000 y 14.000 votos en 2027.
En el justicialismo, sin embargo, hay voces que ponen en duda esta hipótesis, y recuerdan que incluso en 2019, cuando Fuerza Republicana (FR) de Ricardo Bussi obtuvo cinco de los 19 escaños de la Capital con casi 44.000 votos, el “piso” para llegar fue de 8.600 sufragios.
En medio de estas especulaciones, se empiezan a definir los armados que saldrán a la de adhesiones para el oficialismo.
Si bien hubo versiones sobre una idea de “limitar” la cantidad de acuerdos en la Capital, las voces coinciden en que se mantendrá el principio que dio origen a esta herramienta: adoptar un criterio amplio que permita traccionar votos para los cargos ejecutivos a través de un batallón de listas a legislador y a concejal.
¿Cuántas boletas ofrecerá el peronismo en el cuarto oscuro en esta sección electoral? Hay plazo hasta abril de 2027 para la oficialización de los acoples, pero los armadores del peronismo empiezan a buscar certezas.
En principio, el filtro estará determinado por los recursos. A partir de ello, se abrieron charlas entre referentes de distintos circuitos para conformar “fórmulas” a legislador y a concejal y así tratar de asegurar al menos un escaño para cada uno, con la sospecha de que será mucho más difícil que en otras ocasiones apuntar a una “segunda banca”.
Habrá apellidos que se mantendrán en soledad, sobre todo, de funcionarios y legisladores que apuntan a aparecer en el pelotón de pelotón de arriba en la noche del 9 de mayo. Pero se espera que surjan “nuevas sociedades” entre dirigentes de la Capital. ¿Esto implicará una reducción de la oferta electoral? No necesariamente. Es que el armado de la Casa de Gobierno sumó aliados como Libres del Sur, que lidera Federico Masso, y el PJS de Germán Alfaro. Así, no será una sorpresa que el peronismo sostenga más de una veintena de acoples en este distrito electoral.
La coexistencia entre tantos “compañeros” con idénticas aspiraciones será uno de los desafíos puertas adentro del PJ. Tras el anuncio de Chahla, de hecho, Jaldo convocó al justicialismo a dar su apoyo a intendenta. “Quien no este acompañando la candidatura de ella, evidentemente no puede estar en nuestro espacio”, lanzó. En contrapartida, entre los “caciques” que no forman parte de la gestión municipal sostienen la idea de que, a modo de gesto, la estructura de la Capital no lance acoples propios. En 9 de Julio y Lavalle no están dispuestos a aceptar condicionamientos, y de hecho hablan de al menos dos o tres armados con nombres de confianza de la jefa municipal.
En las filas del justicialismo advierten que hay otros interrogantes que, más tarde o temprano, terminarán por dilucidarse. Por ejemplo, si el senador Juan Manzur se lanzará con un armado propio, como deslizó en estos días; o si los ex aliados a Juntos por el Cambio logran reeditar este espacio, que si bien apunta a un electorado “no peronista” también suele recurrir a los acoples. Pero, entre dimes y diretes, empieza a tomar forma el batallón que saldrá a la caza de los votos del PJ en la Capital.
¿Qué son los acoples?
un sistema de alianzas vigente desde 2006
Los acoples, están contemplados en el capítulo del Régimen Electoral) de la Carta Magna de 2006. “Los partidos políticos, frentes o alianzas electorales podrán celebrar acuerdos para apoyar a un único candidato a gobernador y vicegobernador y/o intendente de un partido político, frente político o alianza distinta, pudiendo unir la boleta diferentes categorías de candidatos con la categoría de gobernador y vicegobernador y/o de intendente de otra lista distinta, sumándose la totalidad de los votos obtenidos por las listas en cada categoría”, reza el artículo 43°, inciso 12. Este sistema da lugar a 21 combinaciones posibles, dadas las cinco categorías (gobernador y vice, legislador, intendente, edil y comisionado).